• Talla 42

    Esa era mi talla hace 34 años, cuando me casé. Según pasaros los años los kilos se fueron instalando poco a poco y sin hacer ruido para no levantar sospechas.
    Cuando llegue a la talla 48 y a veces la 50, la rodilla empezó a quejarse, a veces incluso me insultaba.
    Os cuento esto para que veáis que mis kilos no son fruto de un atracón casual. Me los gane a pulso y estaban perfectamente ubicados, instalados y consolidados.
    Pues bien…He recuperado mi talla 42, la rodilla no me protesta, mis amigas me dicen que estoy estupenda, (y es verdad, que lo veo yo) y mi marido me pone hojitos.
    Todo esto se lo tengo que agradecer a Leticia.
    Leticia es un encanto, no te da la sensación de ir al nutricionista ni al medico ni al gordólogo.
    Vas ha hacer terapia con una amiga que te enseña a comer de una forma sana razonable y amena.
    Sin pastillas, sin inyecciones, sin matarte en el gimnasio. Lo que peor he llevado son los dos litros de agua y cuando me ha dicho que ya no era necesario que nos volviéramos a ver. Yo me he resistido y al final hemos quedado para ver como supero las navidades.
    Espero que mi experiencia os sea de utilidad y aprovecho para dar las gracias a Leti.

    No soy un personaje inventado, soy de carne y hueso (ahora menos carne que hace unos meses).
    Si queréis hablar conmigo, Leticia os puede poner en contacto

    Un abrazo
    Elena.

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