• Cuando los niños comienzan a introducir los alimentos sólidos, en muchas cDe enanaasas empiezan las luchas entre padres e hijos. Cuando aún son bebés y no tienen del todo autonomía, los padres siguen teniendo el “control” de la comida a pesar de cierto rechazo o reticencia  a la hora de ir introduciendo los alimentos. Muchas veces la fruta es el momento más temido de los padres.

    A medida que los niños se van haciendo mayores, se vuelven más independientes respecto a la comida, quieren ser los que cojen el cubierto,  se vuelven mucho más selectivos o maniáticos con las comidas, les cuesta pasar mucho tiempo sentado en la mesa, entre otras cosas.

    Estas circunstancias hacen que los padres dienten que  pierden el control de la situación, que si el niño no come, tarda mucho en comer, se distrae con facilidad, los padres tratan de que el niño coma sin que tarde mucho tiempo, intentando que coma más cantidad, etc, llegando a perder los nervios y consiguiendo, en algunas ocasiones, que los niños generen un rechazo al momento de sentarse en la mesa. Si la comida se convierte en un momento de regañina, discusión, situaciones tensas, lo único que se consigue es que el niño tome la hora de la comida como un momento agresivo y comerá aún menos.

    Cuando el momento de la comida se convierte en un tira y afloja de padres e hijos,  muchas veces los padres terminan perdiendo. Desde luego creo que el hecho de que  un niño coma mal es algo desesperante y, aunque cueste mucho porque nos llevan al límite, se debe tratar de guardar la calma.

    aprendeacomerLo primero que debemos pensar es que ningún niño como la misma cantidad que otro,  hay niños que se llenan con más rapidez que otros. Los niños tienen sus propios gustos, pero hay que tratar de que coman de todo sin que eso se use como castigo. Si hay ciertos alimentos que no les gustan, se puede tratar de camuflar un poco, y no me refiero a camuflar con salsas prefabricadas, sino poniéndo otro ingrediente que si le guste y camufle el que no.

    Trucos para que coman de todo.

    Por ejemplo, el pescado es uno de los alimentos que más disgusta, en general, a la mayoría de los niños ya sea por su sabor, textura u olor. Un truco para hacerlo más apetecible puede ser acompañarlo con patatas, tratar de que el pescado en el plato sea hasta divertido, se puede poner algo de zanahoria y algo verde para que tenga una forma y color atractivos. Incluso se pude hacer una salsa con la zanahoria que es dulce y camuflar el sabor.

    Si la verdura cocida no le gusta, trata de dársela en puré o con bechamel de vez en cuando, o algunas de ellas acompañadas con algo de queso o taquitos de jamón serrano.

    Si no le gusta mucho la verdura, prueba a poner en el puré guisantes que así dan un sabor más agradable al puré.

    La carne muchas veces se les hace cuesta arriba, es mejor que sea en salsa, tipo carne picada como albóndigas o filetes rusos, con salsas del redondo o incluso empanados y que la guarnición sea llamativa.

    Fruta. La fruta muchas veces es una lucha de las peores, dependiendo de los niños claro está, pero un truco es hacerles batidos o acompañarla con yogur o macedonia de frutas con zumo de naranja y como ocasión especial, con leche condensada.

    Es muy importante que no se use la comida como premio o castigo puesto que a veces conseguimos el efecto contrario al deseado.

    Esperamos que estos trucos os ayuden un poco y no dudéis en preguntarme cualquier cosa ya sea por mail o por teléfono o en la propia web.

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