• Trastornos alimentarios

    Escrito el marzo 27 2012 por Leticia Garnica en Blog | 0 comentarios

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    Casi siempre, cuando escuchamos las palabras “trastornos alimentarios” rápidamente pensamos en personas con problemas de anorexia, pero aquí también hay que englobar la bulimia e incluso la obesidad.

    Los trastornos alimentarios son muy complejos y difíciles de erradicar, por eso es muy importante trabajar para prevenirlos. Por ello es importante que recibas una educación adecuada en materia de nutrición por parte de los padres.

    En la actualidad estos trastornos son cada vez más frecuentes, llegando incluso en la etapa infantil. No solo van a conllevar problemas para las personas que la padecen, si no también a los familiares de quién los sufre.

    Es muy importante no ponerse una venda en los ojos  y enfrentarse al problema.

    Para unos padres a veces es muy duro ver lo que está pasando e incluso en los primeros momentos de la enfermedad las personas que lo padecen saben disimular muy bien. En el caso de la anorexia, se caracteriza por la pérdida del apetito,  una perdida rápida de peso mediante la restricción de la ingesta de alimentos, sobre todo los que tienen mayor valor calórico y está asociada a consumos de laxantes o diuréticos. Debemos diferenciar  la anorexia nerviosa de la ingestión baja en alimentos, ya que no resulta tan peligrosa para la salud siempre que sea variada.

    Las personas que sufren anorexia tienen una visión distorsionada de su cuerpo y consiguen la pérdida de peso mediante la disminución total  de la ingesta.

    La bulimia por el contrario viene causada por la anorexia y por una preocupación excesiva por el peso corporal y ejercicio físico. Se caracteriza por la ingesta elevada de alimentos, “atracón” y su posterior purga.

    Para la recuperación de una persona que sufre trastorno alimentario es clave el entorno familiar. La recuperación es una lucha constante, es una guerra fría entre saber que tiene un problema y afrontarlo. Alguien me dijo uno vez: “Es una lucha conmigo misma, con mi cabeza. Yo quiero salir de esto pero a la vez mi cabeza me arrastra”

    Muchas de las personas que han sufrido esa enfermedad se han curado gracias a los médicos, a su fuerza mental y a su entorno familiar.

    Si alguien del entorno nota algo raro, no debe dudar en pedir ayuda o hablar con el enfermo. Tal vez en un primer momento se enfade, deje de hablar, pero a la larga eso puede salvarle de un final dramático.

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