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Trabajo remoto y picoteo:
Cómo reducir el hambre emocional en casa
El 75% de las decisiones que tomamos respecto a la comida provienen de las emociones.
El hambre emocional es el acto de comer para tapar una emoción, como si la comida tuviese el poder de hacer que desaparezca, pero no es así. En el teletrabajo, ese hambre emocional se puede intensificar y los viajes a la nevera se multiplican gracias al fácil acceso y que los cambios de rutina favorecen el consumo impulsivo de alimentos.
Teletrabajo
En el teletrabajo tenemos un acceso libre a la nevera y la despensa y eso hace que podamos recurrir más veces a ellas cuando el día se complica tanto en lo laboral como en lo personal. A veces puede ser por estrés, aburrimiento, falta de horarios para parar, en esos momentos, el cerebro activa su mecanismo de recompensa rápida en la comida y, en esas ocasiones, las elecciones no suelen ser las mejores.
Si no sabemos reconocer el hambre emocional, el picoteo puede convertirse en rutina. El teletrabajo reduce la movilidad, y si el día se pasa sentado, aumentan las ganas de buscar pequeñas recompensas en forma de dulces o snacks, sobre todo en los momentos de más presión o desconexión laboral.
Señales
Si nosotros notamos un hambre que aparece de repente, que no puede esperar, que comes y no te sacias y además te pide alimentos específicos, comes rápido y luego tienes un sentimiento de culpa, eso te indica que estás en una clara situación de hambre emocional. Si te reconoces yendo a la nevera de manera constante o ves que en tu mesa hay sncaks de manera continua, debemos plantearnos buscar ayuda para gestionarlo.
Impacto en bienestar y foco
Todo esto impacta de manera muy negativa tanto a nuestro bienestar como al foco en el terreno laboral. Las elecciones que hacemos en esos momentos no suelen ser las más saludables, suelen ser alimentos de baja densidad nutricional, ultraprocesados, azúcares que reducen nuestra concentración y rendimiento.
Factores como no delimitar bien los espacios de trabajo y descanso, la falta de horarios claros para las comidas, y el manejo del estrés y la ansiedad son determinantes para que aparezca o se agrave el hambre emocional mientras se teletrabaja.
¿Qué puede hacer la empresa para mejorar esto?
- “Taller de pausa consciente” (rutina de 3-5 minutos)
- Guía de setup de cocina y compras
- Calendario de micro retos
- Consultas opcionales
Caso real
Pablo, 40 años, trabaja en banca y teletrabaja 2 días y después de analizar sus hábitos, aparentemente eran buenos, deporte, comida sana, pero se notaba con poca energía y notaba que iba engordando. Al analizar su caso, descubrimos ese picoteo emocional que le hacia sentirse sin energía y con baja concentración. Nos pusimos manos a la obra para poder reconocer ese hambre y aplicar herramientas que le ayudaran a gestionarla de manera adecuada.
Preguntas frecuentes
Piensa desde dónde te viene ese hambre, si es un hambre “caprichosa”, que no puede esperar, que comes y no te sacias, eso es hambre emocional. Analiza qué te está pasando en ese momento. Hazte un diario y desencadenantes.
Entender que el 75% de las decisiones que tomamos provienen de nuestras emociones. Una vez veas en tu diario cuales son los desencadenantes, cuando la sientas, cambia de actividad, corta momentáneamente con lo que haces y, por ejemplo, sube y baja unas escaleras.
Distráete con actividades que generen bienestar: escuchar música, caminar, llamar a un amigo, dibujar o hacer ejercicio ligero.
Identifica y cuestiona los pensamientos que justifican el comer emocional.
Pero busca un profesional para que te ayude a gestionarla desde un lugar sano.
Es importante ofrecer un acompañamiento, un apoyo que combine tanto el acompañamiento emocional para aprender a gestionarlo, herramientas prácticas, educación nutricional. Es muy importante escuchar al trabajador, fomentar hábitos saludables y promover la pausa activa.