EL IMPACTO DE LA ALIMENTACIÓN EN NUESTRA SALUD MENTAL (II)

Alimentación y estrés.

El estrés condiciona no sólo los hábitos alimentarios, sino también lo que hay detrás: el proceso metabólico nutricional, la situación de satisfacción de las necesidades nutricionales. Las consecuencias pueden ser varias: un retraso en la digestión, una inadecuada y disfuncional forma de metabolizar los alimentos, lo que puede conllevar a trastornos que pueden llegar a ser crónicos e incidir en la salud de la persona. Alteración de la microbiota, el sueño, elevación del cortisol, entre otras.

¿Cuál es la función del cortisol?

• Responder al estrés .
• Reducir la inflamación.
• Regular el nivel de azúcar en la sangre y el metabolismo.
• Controlar la presión arterial.
• Implicado en las hormonas de control de hambre.

¿Qué órganos pueden verse afectados con niveles de cortisol altos?

1. Sistema inmunológico o sistema de defensas

 2. Sistema gastrointestinal

3. Sistema cardiovascular

4. Cerebro

5. Sistema metabólico

6. Sistema reproductor

7. La piel

8. A todos los niveles de órganos y sistemas. El cortisol alto, provocado por el estrés continúo, también pudiera ocasionar el síndrome de fatiga crónica, trastornos de la tiroides, demencia, depresión y muchas otras afecciones.

Alimentos que nos ayudan a controlar el cortisol.

MAGNESIO

     Arroz integral
Aguacate
Salmón
Plátano
Chocolate
Lentejas y judías
Guisantes
Pasas y ciruelas

OMEGA 3  

    Sardinas
Salmón
Anchoas
Lechuga
Fresas
Nueces
Semillas de chía

TRIPTÓFANO

    Huevos
    Leche
    Chocolate negro
    Levadura de cerveza
    Frutos secos
    Carne de pavo y pollo
    Pescado azul
    Legumbres
    Semillas o frutas
    Piña, plátanos, aguacate, espinacas, brócoli y remolacha.

PATRONES DE ALIMENTACIÓN ASOCIADOS AL ESTRÉS

El estrés puede dar lugar a distintos fallos en nuestro patrón de alimentación como son:

     Consumo elevado de productos ultraprocesados, grasas y azúcar: golosinas, chocolatinas, bollería industrial, fritos, refrescos, etc. Alimentos muy calóricos, poco sostenibles y que no van a contribuir a las necesidades de nutrientes por parte de nuestro organismo dado que son “comida chatarra” y sin “calidad” nutritiva.

     Saltarse comidas importantes, como es el desayuno, por intentar compensar los excesos del día anterior, no parar para comer o comer delante del ordenador, y luego darnos un atracón y no tener hambre para la cena.