La Sandía. ¿Es un buen tentempié si estamos a dieta?

La sandía es también conocida como melón de agua, patilla o melancía. Alcanza un gran tamaño y es fruto de la sandiera.

La época de la sandía es finales de primavera y todo el verano llegando incluso a primeros de otoño. Es originaria de África tropical aunque su cultivo se extendió por las zonas bañadas por el mediterráneo, y,  a día de hoy, la sandía se cultiva en invernaderos por lo que es fácil tenerla durante todo el año.

Propiedades de la sandía.

Si nos preguntan alguna propiedad de la sandía, probablemente a todos se nos pasaría por la cabeza decir que tiene un alto poder hidratante por su contenido en agua. Es cierto, una de sus propiedades es que es muy hidratante, pero no es la única y por eso quiero destacar algunas características importantes.

Dentro de su composición nutricional debemos destacar que sólo aporta, por 100gr, 30 kcal. Además de ser baja en calorías, cabe destacar que aporta 7 gr de hidratos de carbono, libre de grasa y colesterol y una alta cantidad y variedad de vitaminas, entre las que cabe destacar la vitamina A, C, D, E, niacina y B12 entre otras.

La vitamina A que contiene es en forma de carotenos. el caroteno principal que tiene la sandía es el licopeno, el cuál es responsable del color rojo o rosáceo de la sandia. Además tiene propiedades medicinales entre las que caben destacar su efecto beneficioso en el tratamiento y prevención de ciertos cánceres como es el de pulmón y también ayuda a combatir el colesterol. El organismo va a transformar el licopeno en vitamina A que resulta ser un muy potente antioxidante.

Su contenido en vitamina C es algo  menor que de vitamina A, pero también es representativa y es la que le aporta la propiedad de ser antioxidante, y esta participa en los procesos de formación de colágeno que es el responsable de cicatrizar lesiones debidas a traumatismos, cortes, quemaduras. Participa también en la formación de nuevos tejidos, distensiones musculares.

Su contenido en L-citrulina y  L-arginina hacen que sea un comodín a la hora de reducir la tensión arterial siendo una fruta adecuada en los tratamientos de hipertensión. También ayudan a calmar el dolor muscular en los deportistas.

¿Es buena la sandía en una dieta de adelgazamiento?

Debido a su poco aporte calórico, la sandía es una buena aliada en las dietas de adelgazamiento, se puede usar como un tentempie dulce que a su vez, debido a que mantiene los niveles de azúcar en sangre estables,  reduce la sensación de hambre y a la vez evita que comamos algo más calórico.

Para personas diabéticas, no están desaconsejadas, pero siempre en la cantidad que les haya indicado el médico y nunca abusando de ella.

 

Grasas. Tipos y propiedades..

Cuando hablamos de grasa en una dieta, a veces parece que estamos nombrando al enemigo. Pero no debemos olvidar que la grasa no deja de ser un grupo de nutrientes que se obtiene de la alimentación y esencial para ciertos mecanismos de nuestro organismo. Es esencial comer determinadas grasas pero también es dañino tomarlas en exceso.

Las grasas que consumimos le dan energía a nuestro cuerpo, cuando hacemos ejercicio, el organismo quema primero la energía proveniente de los hidratos de carbono y luego pasa a quemar la grasa, aproximadamente media hora después.

La grasa nos aporta nutrientes esenciales para nuestra salud que no podemos obtener de otra forma. Entre ellos tenemos las vitaminas liposolubles (A, E, D, K), que son esenciales pues sin ella podríamos tener graves problemas. La vitamina D, por ejemplo, es necesaria para fijar el calcio, la vitamina K juega un papel importante en la coagulación.

La grasa llena los adipocitos y es la responsable, entre otros, de mantener la temperatura del cuerpo. Nos aporta también ácidos grasos esenciales, aquellos que el cuerpo no puede producir o que no funciona bien sin ellos. El cuerpo los necesita para la formación del cerebro, el control de la inflamación y coagulación de la sangre.

La grasa es temida, entre otras cosas porque se le considera el responsable de los “michelines” y las subidas de peso. No debemos olvidarnos que un gramo de grasa aporta 9 kilocalorías y 1 gramo de proteína o hidrato de carbono aporta 4 kilocalorías.

 

Tipos de grasa

Las grasas pueden clasificarse en:

–          Grasas saturadas

–          Grasas insaturadas

–          Grasas trans

Grasas saturadas.

Las grasas saturadas son aquellas a las que consideramos “malas”, puesto que si se consumen en exceso, están relacionadas con un aumento de colesterol y problemas de circulación a causa de la acumulación de esa grasa en el sistema circulatorio.  Pueden dar lugar a arteriosclerosis que es un endurecimiento de las arterias.1326365144_package_favourite

Estas grasas suelen provenir de alimentos de origen animal y ciertos aceites como son el de palma o el de coco.

Grasas insaturadas.

Estas grasas son beneficiosas, siempre que no se abuse de ellas, porque nos ayudan a regular el colesterol y a prevenir enfermedades cardiovasculares.

Suelen ser aceites debido a que a temperatura ambiente son líquidos.

Estas grasas pueden ser monoinsaturadas o poliinsaturadas.

–          Monoinsaturadas

Estas grasas suelen contener un doble enlace en su estructura. Entre ellas se encuentran: aceite de oliva, frutos secos, aceite de colza.

–          Poliinsaturadas

Estas grasas contienen más de un doble enlace en su estructura y se encuentran en aceite de girasol, aceite de pescado, aceite de maíz, soja y también en pescados azules como el salmón, boquerón, atún, algunos frutos secos.

Estas grasas poliinsaturadas se subdividen en grasas omega 3 y omega 6.

Las omega 3 están en pescados azules (salmón, caballa, atún, sardinas, trucha, anchoa, también en frutos secos como las nueces, semillas de colza, semillas de soja y algunos aceites.

Las grasas omega 6 las podemos encontrar en las semillas de girasol, el germen de trigo, el sésamo, las nueces, la soja, el maíz y sus aceites.

De ellos, el más conocido es el ácido linolénico que junto con el linoleico, el cuerpo no es capaz de sintetizarlo y debemos ingerirlo por la dieta.

Grasas trans (transesterificadas)

Estas grasas se obtienen mediante un proceso químico a través del cual se añade un hidrógeno a los aceites vegetales y, entre otros efectos, mejora su sabor y textura.

Pero este proceso, lo que provoca es que esas grasas a las que se les ha añadido un hidrógeno, actúen como grasa saturadas, de las cuales, como hemos explicado antes, no podemos abusar si no queremos subir de peso, o lo que es peor, tener algún tipo de problema con nuestra sistema cardiovascular.