En una época en la que cada vez hay más “información” sobre nutrición, a la vez estamos mucho más desinformados.
Los datos, así como los estudios, sobre el pronóstico de sobrepeso y obesidad, son cada vez más alarmantes.
Un estudio realizado por la OMS, en 2022 una de cada ocho personas en el mundo era obesa, y la obesidad se ha duplicado con creces entre los adultos desde 1990. Pero lo peor no es eso, las proyecciones para 2025 son peores. Se estima que un 18% de los hombres, y un 21% de las mujeres serán obesos a nivel mundial, pero la situación en España es aún más alarmante, se estima que uno de cada 3 españoles es o sean obesos o tengan sobrepeso.
El sedentarismo, la mala planificación, la subida de precio de los alimentos fresco, los cambios en los estilos de vida, el abandono de la dieta mediterránea, son algunos de los factores que contribuyen a que las cifras sean cada vez más preocupantes.
Lejos de ser un problema simplemente estético, el sobrepeso es un factor de riesgo muy importante frente a distintas enfermedades como son las que ya conocemos: enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades hepáticas, cáncer, pero también de otras menos relacionadas hasta ahora como son los problemas respiratorios: apnea del sueño, insuficiencia respiratoria.
Más de 75 organizaciones médicas de todo el mundo ha propuesto una nueva definición y diagnóstico de la obesidad, alejándose del uso exclusivo del Índice de Masa Corporal (IMC). Esta nueva propuesta considera la grasa corporal como el factor determinante para clasificar a una persona como obesa, en lugar del tradicional IMC, cosa que ya hacíamos muchos profesionales antes, dado que hay muchos factores determinantes más allá del peso y la altura que es lo que sólo relaciona el IMC.
¿Cuáles son los principales cambios de estos criterios?
Medición de grasa corporal: Se propone utilizar medidas como la circunferencia de la cintura o su relación con la estatura para confirmar el exceso de grasa.
Categorías de obesidad: Se introducen dos nuevas categorías: obesidad clínica y obesidad preclínica.
La obesidad clínica se define como una enfermedad sistémica crónica causada por el exceso de grasa corporal que afecta el funcionamiento de órganos y tejidos.
Se caracteriza por:
- Signos objetivos y/o síntomas de reducción de la función de los órganos
- No poder hacer cosas de tu vida cotidiana debido al exceso de peso.
- Disfunción orgánica persistente asociada a la obesidad
Los pacientes con obesidad clínica deben ser tratados como una enfermedad.
La obesidad preclínica se refiere a una condición de obesidad con función orgánica normal.
y Se caracteriza por:
- Acumulación excesiva de grasa sin afectación orgánica evidente
- Riesgo aumentado pero variable de desarrollar obesidad clínica y otras enfermedades no transmisibles en el futuro
- Sin enfermedad en desarrollo.
En este caso, las personas deben recibir el apoyo adecuado para prevenir enfermedades.
Criterios para obesidad clínica: Se establecen 18 criterios para adultos y 13 para niños y adolescentes, incluyendo:
- Dificultades para respirar debido a los efectos de la obesidad
- Fallo cardíaco
- Dolor en las rodillas o caderas
- Reducción del rango de movimiento por efecto de la grasa corporal sobre las articulaciones
- Síntomas de disfunción de órganos como los riñones o el sistema linfático
Evaluación integral: El diagnóstico clínico de obesidad debe incluir una evaluación sistemática de las deficiencias médicas, funcionales y psicológicas, incluyendo salud mental y patología del comportamiento alimentario
No lo dudes, si quieres coger las riendas de tu alimentación, #llámame y te acompaño en el cambio.

