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Impacto de la alimentación en el cáncer de próstata
Alimentación y cáncer de próstata.
Desde hace tiempo se ha demostrado que la alimentación es un de los factores de prevención de muchas enfermedades, entre ellas los distintos tipos de cáncer. Pero no podemos olvidar que también puede ser un factor de riesgo, es decir, un desencadenante de la enfermedad, el llevar una alimentación desequilibrada o poco saludable.
La dieta rica en grasas, la obesidad, el consumo elevado de carne roja, vida sedentaria, son factores de riesgo para todo tipo de cáncer, pero cobra especial importancia en el cáncer de próstata.
Dentro de los factores de riesgo más importantes para desarrollar cáncer de próstata se encuentran:
- el contenido de grasa animal en la dieta;
- la elevada ingesta calórica;
- la relación entre ácidos grasos omega 6 y omega 3;
- el consumo de carne
Las grasas saturadas, presentes en alimentos como la mantequilla, el queso, la carne grasa y los productos procesados, pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata y empeorar los síntomas de la enfermedad. Es recomendable limitar el consumo de grasas saturadas y optar por fuentes de grasas saludables, como el aceite de oliva y los frutos secos.
Las carnes rojas y procesadas, como la carne de vaca , el cerdo, el cordero y las salchichas, pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata y empeorar los síntomas de la enfermedad. La cantidad de grasas saturadas y colesterol que tienen este tipo de alimentos, que pueden aumentar los niveles de testosterona en el cuerpo y estimular el crecimiento de las células cancerosas.
Los alimentos fritos y procesados, como las patatas fritas, las hamburguesas y la comida precocinadas, contienen altas cantidades de grasas trans y aditivos químicos que pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata y empeorar los síntomas de la enfermedad. Es recomendable evitar este tipo de alimentos y optar por opciones más saludables y naturales.
El alcohol y la cafeína pueden empeorar los síntomas del cáncer de próstata, es importante aumentar el consumo de agua frente a otras bebidas.
Los pacientes con cáncer de próstata suelen estar en procesos pro inflamatorios, es por ello que es recomendable evitar los alimentos inflamatorios, y aumentar el consumo de alimentos antiinflamatorios.
La dieta mediterránea es un gran aliado en la prevención del cáncer de próstata, se caracteriza por un consumo consumo elevado de frutas y vegetales, cereales integrales, frutos secos (almendras, nueces), semillas, aceite de oliva virgen extra como fuente principal de grasas, consumo moderado de quesos y yogurt, bajo consumo de azúcares o harinas refinadas y de carnes rojas o procesadas y elevado consumo de pescado, dando especial importancia al pescado azul.
Una ingesta alta de alimentos con propiedades anti inflamatorias y antioxidantes disminuye la probabilidad de que el cáncer de próstata o mama comparado con los casos con ingesta baja de esos alimentos. Si modificamos la dieta aumentando el consumo de frutas, vegetales, cereales, pescados con alto contenido de ácidos grasos omega 3 (salmón, sardinas, etc.) se reduce significativamente el riesgo de sufrir la enfermedad.
Verduras crucíferas
El consumo de verduras crucíferas (brócoli, coliflor, repollo, kale) se asocia menor incidencia de cáncer de próstata. En estudios clínicos se ha observado que el brócoli ayuda a prevenir la aparición de cáncer.
Tomate
El licopeno es un carotenoide muy abundante en el tomate y en sus productos (salsas, concentrado, etc). Otras fuentes de licopeno son la sandía, papaya y el pomelo rosa. La mayor absorción a nivel intestinal del licopeno y de otros carotinoides se consigue cocinándolo en un medio aceitoso (son muy lipofílicos) ya que se rompen las membranas celulares y se libera el licopeno.
Pescado y omega 3
Los ácidos grasos omega 3 de cadena larga son abundantes en los pescados (salmón, anchoas, sardinas), crustáceos y en algunas algas. En estudios de experimentación se ha observado que impiden la iniciación y la proliferación de muchos cánceres incluido el cáncer de próstata e inducen la muerte de las células tumorales.
Una fruta que ayuda a prevenir el cáncer es la granada por su alto contenido en sustancias antioxidantes, así como el té verde gracias a su contenido en polifenoles.
En conclusión, una dieta equilibrada, rica en vegetales, incluyendo verduras crudíferas y con color, pescado azul, fruta y cereales integrales, va a ayudar a prevenir o mejorar la sintomatología de esta enfermedad.
Aprovechemos la dieta mediterránea junto con unos hábitos saludables de vida, que nos ayudará a prevenir estas enfermedades.
