Seguro que a muchos os puede sonar esta situación: acabas de cenar, te sientas en el sofá, pones la tele… y de repente te entran unas ganas «incontrolables» de ir a la nevera a por algún «capricho» o a la despensa y acabar con las galletas. Realmente no tienes hambre física pero tienes esa necesidad de picoteo nocturno.

¿Por qué me pasa esto?

Lo primero es que no hay que machacarse, sino buscar qué es lo que pasa y entenderlo, pero tener claro que no es falta de fuerza de voluntad ni de disciplina.

Estas tres causas suelen ser las principales:

  1. Cansancio físico y mental: al final del día el cuerpo busca energía rápida cuando en realidad lo que está es agotado y necesita descansar.
  2. Restricción durante el díaSi comemos muy poco, sin prestar atención, muy ligero, llegamos a la noche con mucha hambre lo que, a veces, nos hace empezar a comer y no parar.
  3. Emociones: estrés, ansiedad, aburrimiento, soledad, tristeza… a veces usamos la comida para acallar esas emociones, pero el problema es que la comida no las va a eliminar y caemos en un círculo peligroso.
¿Qué podemos hacer?

La solución no es prohibirse comer, sino en escuchar a nuestro cuerpo.

Debemos intentar hacer cenas que sean equilibradas y saciables, incluye proteína y verduras.

Trata de identificar, cuando tengas el impulso, si es hambre física (viene del estómago) o si es hambre emocional (es la cabeza la que me manda la señal).

Si identificas que es tu cabeza, es decir, que es hambre emocional, cambia de actividad, levántate de dónde estés, escribe lo que sientes, date una vuelta por la casa o sube las escaleras del descansillo o, simplemente descansa.

El picoteo nocturno no te hace peor, no es un fallo tuyo o fallo personal, es una señal de que  tu cuerpo y tu mente necesitan algo, y hay que ver de dónde viene.

El primer paso es aprender a reconocerlo para poder gestionarlo.

Si te sucede a menudo, no lo ignores, algo pasa.  

Si quieres aprender a gestionarlo, escríbeme y agendamos una cita, encontraremos la estrategia adecuada a ti para poder gestionarlo.

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