Chucherías, ¿son buenas para los niños?

El mundo de las “chuches” es siempre motivo de discusión entre padres e hijos. ¿Dónde debemos poner el límite? ¿ Debemos prohibirlas tajantemente? ¿Usarlas como premio o castigo?

Sobre este tema podemos estar horas y horas debatiendo y formulando preguntas, pero seamos realistas, son los propios padres o abuelos los que introducen al niño en el mundo de las gominolas, o porque negarlo, la propia sociedad. Cuantos de vuestros hijos, sobrinos no van al parque o están en el jardín y aparecen con unos gusanitos o unas “chuches” que les ha dado otro niño, o incluso nosotros mismos. No es fácil decir “no”, sobre todo cuando la mayoría de los niños de su alrededor tienen una chuchería en la mano. No es tanto el prohibirlas, pues las tienen a mano, pero si marcarles unos límites.

Las “chuches” están hechas a base de azúcares sencillos junto con otros ingredientes como son los saborizantes, colorantes, gelificantes y aditivos acidulante, espesantes o potenciadores del sabor. Son productos con un alto contenido calórico, que lo que aportan son kilocalorías vacías, es decir que no tienen nutrientes. Para hacernos una idea, 100 gr de chucherías aportan unas 360 calorías. Un consumo elevado de este tipo de sustancias puede contribuir en que aparezcan alteraciones del metabolismo del azúcar y contribuir a la obesidad infantil. Y aquí podemos puntualizar que tampoco es mejor darles las golosinas sin azúcar pues llevan sorbitol que en altas cantidades pueden tener un efecto laxante y pueden producir gases.

Cuanto más tarde hagan su aparición en la vida del niño, mejor, siempre intentar evitar su consumo antes de los 3 años, puesto que es más fácil que se atraganten.

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Consejos para un consumo saludable de chucherías.

  1. Una buena forma de limitar el consumo es pactar el número de chucherías que puede tomar a la semana dejando claro que puede ser un día a la semana, una ocasión especial como puede ser un cumpleaños. Y una vez alcanzado el número pactado, que sepan que no hay más.
  2. Evitar el picoteo continúo, los niños deben respetar las horas de las comidas, adaptarse a una rutina y unos horarios.
  3. Intentar intercalar las chuches con frutos secos (estos últimos cuando el niño haya cumplido mínimo 3 años.

No debemos olvidar que los niños son niños, y que limitando el consumo, si pueden tomar de vez en cuando chuches intentando elegir las más sanas.

Gelatina

Beneficios de la fruta en el deporte

Desde que somos pequeños nos han intentado establecer el hábito de comer fruta. Lo recomendable sería comer de 2 a 4 frutas, en condiciones normales, al día.

Seguramente habrá muchos que se pasen en ese número y otros que no lleguen ni en una semana a alcanzar esa cantidad. Es peor no llegar que pasarse, pero ojo, como siempre, los excesos no son buenos, si quedándonos cortos podemos tener alguna carencia alimenticia, si nos pasamos podemos tener un exceso de fibra y de azúcares que pueden darnos malestar.

La fruta es un grupo de alimentos esencial en nuestra dieta puesto que influye en nuestra salud gracias a su contenido en vitaminas, minerales, fibra y sustancias antioxidantes (vitamina C, flavonoides, beta- carotenos, vitamina E, licopeno, entre otras). Junto con las verduras son casi la única fuente de vitamina C.

Las frutas tienen un papel importante en nuestra alimentación debido a sus propiedades nutritivas entre las que se encuentran:

–          Alto contenido en agua: gracias a esto ayuda a la eliminación de toxinas y a la hidratación de organismo

–          Son fuente casi exclusiva de vitamina C: sobretodo fresas, kiwi, cítricos, etc.

–          Alto contenido en fibra: ayuda a regular nuestro intestino y a evitar el estreñimiento.

–          Contiene antioxidantes naturales.

La fruta se puede clasificar, entre otras formas, por el índice glucémico. El índice glucémico es el tiempo que tarde el organismo en descomponer los azúcares de un determinado alimento, en glucosa y pasar a la sangre para luego ser usado como fuente de energía. La velocidad a la que se digieren los distintos componentes de los alimentos está relacionado con la cantidad de fibra y la composición del resto de los alimentos presentes en el estómago.

Dentro de las frutas tenemos aquellas que tienen un índice glucémico alto, cuya glucosa se asimilaría de manera rápida, y las de índice glucémico bajo, cuya glucosa tarda más en asimilarse y en llegar al torrente sanguíneo.

Es importante tener  claro cuándo debemos tomar fruta de alto índice glucémico y cuándo la de bajo índice glucémico a la hora de hacer ejercicio de alta intensidad.

En entrenamientos, lo mejor son las frutas de índice glucémico bajo puesto que sus azúcares son de lenta absorción y dan energía de forma más continuada y por un periodo de tiempo más largo. Dentro de este grupo tenemos las manzanas, las fresas, las uvas, las cerezas, las peras, pomelo, piña.

Una vez acabado el entrenamiento, para recuperar, lo bueno son las frutas de índice glucémico alto, nuestro organismo va a asimilar esos azúcares de forma rápida, teniendo un aporte de azúcar en sangre rápido que nos dará energía que será usada en el momento. Dentro de estas frutas están la naranja, plátano, mango, melón, sandía.

Ahora que llega el verano y estamos mucho más expuestos al sol, para evitar el envejecimiento celular y poder ayudar a nuestro organismo a luchar contra él, la fruta va a ser un gran comodín, gracias a, como hemos hablado antes, los antioxidantes que contiene.

Eso es importante en todos los tipos de ejercicios y deportes, pero en verano es aún mas beneficioso en los que se realizan al aire libre.

Zumos de frutas, ¿como ayudan al corredor?

En varias ocasiones hemos hablado ya de la importancia que tiene la fruta en la dieta del corredor ya sea por su contenido en hidratos de carbono sencillos, por los antioxidantes, por las vitaminas o por los minerales.

Hay distintas formas y momentos para tomar esas frutas y una de esas formas puede ser en forma de zumo, aunque en esta última forma se pueden perder más contenido de vitaminas y fibra, por eso es bastante más recomendable usar la licuadora.

El zumo es el líquido resultante de exprimir una fruta o vegetal. Se pueden hacer de una única fruta o de varias e incluso se pueden mezclar vegetales y frutas y hacer licuados. De esta forma estamos dando a nuestro organismo una gran dosis tanto de vitaminas, minerales como antioxidantes que van a ser muy beneficiosos en la dieta del corredor.

Tanto si estamos en verano como si realizamos o hemos realizado un ejercicio intenso son unos buenos aliados para nuestra hidratación y reposición de minerales. El aporte de hidratos de carbono, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes de la mezcla de frutas y hortalizas, hacen que sean un comodín para la correcta alimentación y por tanto, para tener un buen estado de salud.

No debemos olvidarnos que el corredor se ve expuesto a muchas horas de sol, ya sea en cualquier época del año aunque el más perjudicial sea el sol de verano, y ahí es donde más sufre la piel y más envejece, por tanto estos zumos van a ayudar a protegerla dado que tiene sustancias que ayudan a retrasar el envejecimiento celular como es la vitamina C que es un muy buen antioxidante.

Normalmente, estos zumos de frutas combinados con hortalizas licuadas suelen rebajarse con un poco de agua.

¿Cómo pueden ayudar los zumos a los corredores?

Después de un ejercicio intenso, los zumos de frutas pueden ayudar al corredor a rehidratarse y reponer las pérdidas en minerales y vitaminas, aunque lo que más rehidrata es el agua, hay zumos de determinadas frutas, como es el caso de la fresa que, al tener un alto contenido en agua, va a rehidratar más que un zumo que contenga plátano. Aunque el plátano nos aportaría minerales en su caso.

Dependiendo de qué tipo de frutas combines, puedes obtener beneficios tanto en el rendimiento como en la recuperación después del ejercicio, pero eso se debe a los componentes que tengan las frutas y hortalizas que uses para elaborarlos.

Existen distintos estudios realizados sobre el zumo de remolacha y su efecto en el ejercicio, y sobre todo uno realizado por Andy Jones. Estos estudios demostraban que podría ser beneficioso en el ejercicio pero aún se sigue investigando en qué medida y que dosis sería recomendable.

Uno de los zumos más comunes en nuestra dieta es el zumo de naranja, famoso por su contenido en vitamina C, lo podemos combinar con kiwi y fresas y conseguiremos un zumo rico en antioxidantes y en minerales que se suelen perder después de un esfuerzo físico.

¿Qué frutas podemos usar para tomar un zumo antes de entrenar o una carreras y cuales para después?

Como ya hemos hablado en anteriores artículos, las frutas se pueden clasificar en dos grupos según su IG (índice glucémico) que es el que indica el tiempo que tarda el organismo en convertir los azúcares que tiene el alimento en glucosa y que lleguen al torrente sanguíneo para luego ser usado como energía.

Antes de entrenar o una carrera podremos tomar zumo elaborados a partir de frutas con Ig bajo como son las fresas, manzanas, uvas, ciruelas, peras, etc.

Para después dejaremos los zumos elaborados a base de frutas de índice glucémico alto como la naranja, la piña, el plátano, el melón, la sandía, etc. Por ejemplo, el zumo de naranja es ideal para después de entrenar.

Los zumos nos ayudan a estar bien hidratados, pero no debemos añadirles nosotros más azúcar que el que contiene el propio zumo puesto que lo que conseguiríamos sería que la insulina se disparase pudiendo por el contrario lugar a deshidratación.

Aún así, después de todo lo descrito anteriormente, cada corredor es un mundo, y si es cierto que si no vamos a salir a correr justo después de desayunar o de tomarnos el zumo, el de naranja es una muy buena y sana opción y muchas veces, además de con el kiwi, que ya lo hemos nombrado, también se puede combinar con la zanahoria.

Tampoco debemos abusar todo el día de los zumos, debemos de hacerlo de manera moderada y recordando siempre que el agua es la bebida que más rehidrata por excelencia, pero en ciertos esfuerzos físicos, debemos recordar que hay que reponer minerales y vitaminas esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

¿Pueden ayudarnos los zumos de determinadas frutas a absorber mejor algún tipo de nutriente?

Muchas veces hemos escuchado hablar del hierro hemínico o el hierro no hemínico, y que el no hemínico se absorbe peor que el otro. Pero si comibinamos esos alimentos que tienen ese tipo de hierro como son las espinacas, las acelgas, las lentejas, verduras verdes, con algún zumo elaborado a base de frutas ricas en vitamina C, estaremos ayudando a la absorción de este mineral, por lo tanto es un buen aliado para personas con anemia.

El calcio, otro mineral esencial para el organismo y también en el corredor, se absorbe mejor cuando está en presencia de ácidos, como es la vitamina C.

Si a los zumos les añadimos zanahoria, estamos añadiendo a nuestro organismo más vitamina A y D, que en concreto la D nos ayudará también a absorber mejor el calcio.

La vitamina A también presente en la zanahoria  y en los frutos rojos, es muy buen antioxidante que va a proteger las mucosas y la piel.

Por tanto, el combinar las frutas y hortalizas en zumos puede resultar beneficioso y un comodín a la hora de optimizar nutrientes esenciales para nuestro organismo.

La complicada relación que tenemos algunos con la alimentación.

 

Desde que somos pequeños, la relación más larga y complicada que se nos presenta, a veces, es el tema de la alimentación.

Suena raro que hable de esto cuando en muchos países no tienen nada que llevarse a la boca, o lo que tienen no es lo mejor. Incluso me siento egoísta hablando de esto, pero es algo que nos atañe aquí y ahora, por triste que sea, a muchos de nosotros.

La introducción de alimentos cuando somos pequeños suele ser un camino espinoso para muchos de nuestros padres. Nuevas texturas, sabores, colores, que a veces causan rechazo.

Los hábitos que cogemos pueden marcar nuestra relación con la comida el día de mañana. Cambiar unos malos hábitos a veces resulta mucho más complicado según cumplimos años y eso puede conllevar a distintas patologías cuando somos mayores.

Según han pasado los años, han aparecido distintos juegos que a veces atraen más a los niños que el bajar al jardín a jugar a la pelota o jugar a los relevos con los amigos. Cambiamos esos juegos dinámicos por juegos del ordenador o de la consola, por lo que ya estamos acomodándonos al sedentarismo.

Es cierto que los padres van con la lengua fuera, del trabajo a recoger al niño, hacer los recados y además ocuparse de la educación, y cuando llegan a casa, empezar a discutir por lo que está en la mesa. Lo sé, es complicado y, en muchos casos, una lucha constante y un dolor de cabeza al escuchar: “esto no me gusta, yo quiero pasta, no me gustan las acelgas…”

Si yo miro hacia atrás, recuerdo cuando mi madre nos mandaba al cole sin merienda, puesto que nos la traía a la salida. Pues bien, yo iba y cogía de alguien o me escapaba al Rayo a comprarme algo.

Siempre he escuchado la frase:“ tu no comes tanto para estar así”. Es cierto, si sumamos lo que podía comer y comparar a mí alrededor, era cierto, no comía tanto. En casa siempre se ha comido variado, bastante verdura, que aunque no me gustase, tenía que acabarme. ¿Dónde estaba entonces el problema? ¿Todas las roturas que he tenido que me dejaban sin hacer ejercicio? ¿ El desorden de levantarme sin ganas de desayunar, picar a media mañana, comer siempre de régimen pero después picar algo “prohibido”? ¿Mi adicción a la coca cola? Pues sí, un cúmulo de todo. No aspiro a tener el cuerpo diez, primero por mi constitución, si hablamos con mi madre es por mi familia paterna, si hablamos con mi padre, es por la materna… pero si aspiro a encontrarme mejor, tener una vida sana, mejorar. Y esa es mi lucha diaria, desde que me volvieron a decir: “ mejor que no hagas mucho ejercicio hasta que te baje un poco la frecuencia de la migraña”, se despertó mi yo rebelde y decidí que era hora de empezar a mover el culete. Empecé a ir al gimnasio a algo más que mi clase favorita de latino.  Me creé una rutina con la que me siento mucho mejor, me obligo a tener mucho más cuidado en mi orden en las comidas, da igual que me duela un poco la cabeza o haya salido el día anterior, que mi cita obligada al gimnasio no me la perdono.

No tenemos que luchar por tener un cuerpo 10, unas medidas perfectas y poder entrar en la talla más pequeña de Zara. Tenemos que perseguir el tener unos buenos hábitos de alimentación y ejercicio, una vida lo más sana posible y tratar de encontrar nuestro hueco y estar a gusto dentro de nuestra imperfección. Luchar por un cuerpo que nos guste teniendo en cuenta nuestras limitaciones sin que eso nos haga caer en el tópico de: “lo mío es todo por constitución”. No nos equivoquemos, siempre podemos mejorar y por eso nos toca cada día avanzar en esa perfección dentro de nuestra imperfección.

Las proteínas (II)

¿Cuál es el papel de las proteínas en el músculo?

La proteína es vital para la recuperación muscular dado que durante el ejercicio, aunque no aporta la misma energía que los hidratos de carbono o la grasa, tiene un papel fundamental en la estructura y el bienestar de los músculos. Los músculos están compuestos por proteínas, pero estas se pierden durante el ejercicio, por eso es importante tomar tanto antes como después del mismo.

El ejercicio físico aumenta el requerimiento de proteína debido a la pérdida que podemos tener durante el ejercicio, dado que sintetizamos más, y luego tenemos una mayor biosíntesis después del ejercicio.

Necesitamos las proteínas para reponer las proteínas musculares que hemos perdido durante el ejercicio o entrenamiento y además, se comprobó en distintos estudios que durante ejercicios de larga duración pueden usarse los aminoácidos como fuente fundamental de energía.

Si no se consume de forma adecuada podemos tener distintos afecciones como pueden ser la fatiga crónica, disminución de la masa muscular y la posibilidad de sufrir lesiones aumenta.

Una persona sedentaria debería tomar al día entre 0.8 gr a 1 gr por kilo de peso, un deportista de fondo de 1.2 a 1.4 gr por kilo al día, y deportes de fuerza, aproximadamente 1.8 a 2 gr por kilo al día.

Hay situaciones en las que los requerimientos de proteína son mayores:

–          Cuanto mayor es el ejercicio y la intensidad

–          Los hombres tienen mayor requerimiento debido a que normalmente tienen más masa muscular.

–          En la adolescencia

–          En condiciones ambientales de mucho frío se ha demostrado que se oxidan más rápidamente las proteínas y por eso hay que tomar más cantidad.

¿En qué alimentos podemos encontrar las proteínas?

En nuestra alimentación tenemos alimentos con proteínas de origen animal y otros con origen vegetal.

Dentro de los alimentos con proteínas de origen animal se encuentran, los huevos, la leche, el pollo, la carne, los productos lácteos y los pescados. Y los que tienen proteína de origen vegetal: la soja, la legumbre, los cereales, frutos secos, champiñones.

Nosotros podemos aumentar la calidad de la proteína combinando distintos alimentos, obteniendo lo que se dice “complementación biológica”. Esta complementación consiste en combinar los alimentos para llegar a tener una proteína tan completa como la del huevo que es la que consideramos como proteína patrón (es la proteína de referencia). En distintos alimentos hay carencia de algún aminoácido que sería el aminoácido limitante. Un ejemplo de complementación es el de mezclar cereales con legumbres, puesto que por ejemplo el arroz, su aminoácido limitante es la lisina y en la legumbre la metionina, al combinarlo conseguiríamos una proteína de alta calidad.

Podemos complementar las proteínas ya sea combinando vegetales como la legumbre y el arroz (lentejas con arroz) o combinando proteínas vegetales y animales como puede ser incluir algo de arroz con pescados y carnes o lácteos y huevos, de forma que las proteínas de origen animal refuercen las de origen vegetal y obtengamos una proteína de buena calidad.

¿Cuándo debemos prestar más atención en aportarle a nuestro organismo más alimento ricos en proteínas?

Durante el ejercicio físico hacemos trabajar al músculo sometiéndole a un esfuerzo intenso que a su vez le va a permitir crecer, pero en ese momento va sufriendo desgaste y agotamiento. Por esta razón es muy importante la recuperación posterior que es dónde vamos a notar el resultado de nuestro esfuerzo. Es en la fase de reposo dónde nuestro músculo crece y en este momento es dónde tiene más necesidad de recuperación de nutrientes, en especial de hidratos de carbono y proteínas. Debemos de recuperar las fibras que hayan podido verse sometidas a un estrés y para ello debemos ingerir alimentos ricos en proteína así como recuperar los líquidos.

No debemos olvidar que el alimento esencial para nuestro músculo y su recuperación es la proteína que a su vez va a dar a nuestro organismo los aminoácidos esenciales para que las fibras musculares se nutran y se recuperen del esfuerzo.

Tomar alimentos ricos en proteínas antes de entrenar. ¿Cuál es su función?

Es importante que antes de entrenar hayamos ingerido una cantidad adecuada de proteínas para que de esa forma lleguemos al entrenamiento con una buena predisposición muscular. Al consumir antes, el músculo va a poder sintetizar mejor la proteína durante el ejercicio asimilando mejor los aminoácidos que las componen. De esta forma, obtenemos un mejor rendimiento y ayudamos a limitar el riesgo de lesiones, así como a que el agotamiento aparezca más tarde.

Tomar alimentos ricos en proteínas después de entrenar.

Después del ejercicio es cuando el músculo tiene una mayor necesidad de reponer los nutrientes para recuperarse del esfuerzo. Por la alimentación vamos a conseguir recuperar esos nutrientes y que el músculo se recupere de forma favorable y lo ayudemos a crecer. Es cierto que la proteína de los alimentos se asimila de forma lenta, pero es la mejor forma de obtenerla.

Es importante tener una dieta equilibrada y sana, aportando la cantidad adecuada de proteínas, teniendo en cuenta que estas no se almacenan, sino que hay que aportarlas diariamente.

El alcohol y el corredor

¿Cómo afecta el consumo de alcohol al corredor?

El alcohol o etanol es un componente de las bebidas alcohólicas que actúa como depresor del sistema nervioso. Se puede obtener de dos formas:

–          Mediante fermentación de frutas, cereales o granos: cerveza y vino.

–          Mediante destilación: medio artificial por el cual se aumenta la concentración de alcohol de una bebida: Whisky, ginebra, coñac, vodka.

Debemos enfatizar que el proceso metabólico del alcohol no se asemeja al proceso digestivo normal. El alcohol pasa directamente del estómago al duodeno donde se absorbe y llega a la sangre, esto da lugar a una irritación y secreción de jugos gástricos que puede causar procesos inflamatorios en el esófago y estómago. Aporta 7 kcal por gramo de alcohol y esas calorías son consideradas como calorías vacías, que no aportan ningún nutriente y el hígado lo metaboliza transformándolo en algo útil para el cuerpo, grasa.

Las bebidas alcohólicas fermentadas sí aportan nutrientes al provenir de frutas, cereales o granos. Una cerveza (350 ml) aporta aproximadamente unas 150 calorías mientras que la misma cantidad pero de bebida destilada puede aportar unas 700 calorías. También es cierto que no nos vamos a beber en una copa esa cantidad de alcohol, pero es bueno tener en la cabeza esa equivalencia.

Es muy importante saber que el consumo de alcohol requiere mucha precaución y cuidado debido a que la ingesta moderada de bebidas fermentadas puede tener ciertos beneficios para nuestro organismo, pero un consumo elevado puede ser nocivo de verdad y en caso de deportistas, en el nuestro, de corredores puede alterar el rendimiento y recuperación.

¿Qué consecuencias tiene el consumo de alcohol en el rendimiento del corredor?

Como hemos comentado anteriormente, el alcohol afecta al sistema nervioso. En un primer momento puede provocar euforia y fuerza pero su efecto real es depresivo, disminuye la capacidad de reacción de la persona y reduce los reflejos. Los movimientos son más lentos y la coordinación disminuye así como también afecta al equilibrio.

También tiene efecto diurético lo que puede dar lugar a un mayor riesgo de deshidratación mientras corremos produciendo también una pérdida de vitaminas y minerales imprescindibles para nuestro rendimiento como son el potasio, magnesio, fósforo y calcio.

Interfiere aumentando la degradación de las proteínas lo que va a interferir negativamente en la recuperación del músculo después del esfuerzo y perjudica a la masa magra de nuestro organismo.

El alcohol llega a todos los sistemas del cuerpo, afectando directamente a los procesos de recuperación del músculo, crecimiento del mismo, reposición del glucógeno muscular, en la rehidratación, afectando todos ellos de forma negativa en el rendimiento del deportista.

¿Cómo afecta a las posibles lesiones que pueda sufrir el corredor?

Durante la práctica de ejercicio suele ser habitual la aparición de lesiones, a veces de mayor importancia, desde pequeñas lesiones hasta graves y el efecto del alcohol, que es un vasodilatador, reduce la eficacia de las medidas rehabilitadoras que se toman después del ejercicio para evitarlas.

La recuperación de la fibra muscular también se ve afectada por el consumo de alcohol dañando aún más las posibles lesiones de los tejidos durante el esfuerzo.

El alcohol disminuye el rendimiento, reduce la fuerza y la potencia durante el ejercicio.

Sin embargo debemos ser conscientes que un consumo moderado, como pueden ser 2 copas de vino al día puede ser beneficioso para la salud, sobre todo para el sistema cardiovascular. Pero siempre que sea un consumo moderado y preferiblemente de bebidas fermentadas.

Como en todo, la moderación es la clave.

La dieta debe ir de la mano del ejercicio.

En la consulta siempre aparece la misma pregunta: «¿Leti, tengo que hacer ejercicio?» Es la cuestión más común que aparece en la mayoria de las visitas que tengo.

Siempre respondo lo mismo: « una dieta sin ejercicio no es una dieta completa, pero lo que está claro es que si sólo vamos a hacer el ejercicio el tiempo que dure la dieta, apaga y vamonos, lo tienes que tomar como una costumbre, un hábito pero para siempre, no temporal».

Cuando comenzamos una dieta, tenemos que analizar dos cosas :

1. ¿Estoy convencido de que la quiero hacer, o es por obligación?

2.¿Estoy dispuesto a hacer un cambio de hábitos y mantenerlo como modelo de vida?

Aunque parezca que no, estas dos cuestiones son fundamentales y van a marcar la tónica de los resultados.

En la consulta de un dietista podemos encontrarnos todo tipo de pacientes pero sobretodo yo diferenciaría a los que han tocado fondo y ya sea por cuestiones médicas, presión familiar o porque de verdad creen que lo tienen que hacer pero no están motivados y es una obligación y te dicen: “no tengo ninguna gana pero no me queda otro remedio”. Aquí tenemos un gran trabajo que hacer, y lo digo por propia experiencia, dado que muchas veces me he encontrado en esa situación. Muchas veces estos casos no llegan a lograr los objetivos dado que no están motivados y la fuerza de voluntad es más débil.  Muchos de ellos se sienten en la obligación de apuntarse al gimnasio, hacer dieta pero sin ninguna gana.

Y a los que están convencidos de que quieren hacer un cambio de vida, mejorar sus hábitos, llevar una vida saludable, hacer más ejercicio, cuidar su alimentación para obtener un mejor rendimiento y bajar de peso o mantenerlo. En este caso si están decididos a acompañar su dieta con ejercicio dado que lo ven como un cambio de vida. Muchos de ellos ya practican ejercicio de forma habitual y quieren mejorar su rendimiento o que su alimentación vaya acorde con su actividad física.

En el primer caso, el trabajo del dietista es fundamental, tanto desde el punto de vista de elaborar el plan de alimentación como de motivarle.

En ambos casos, el ejercicio tiene un papel fundamental en el éxito de la dieta,y siempre aconsejo que le enseñen la dieta a su entrenador para ver si está acorde con la tabla de ejercicios que le ha puesto, y así mismo, que el dietista sepa la actividad física que va a realizar y el número de días.

El ejercicio debe ser una práctica habitual en nuestro día a día, pero si sólo vamos a hacer ejercicio en un momento determinado como puede ser lo que dure una dieta de adelgazamiento y luego lo vamos a dejar, estamos cometiendo uno de los errores más grandes. El hacer una dieta conlleva la corrección de posibles malos hábitos en cuanto alimentación y adquirir otros mejores como es el hacer ejercicio que nos va a ayudar primero a bajar, luego a mantener el peso y por supuesto todos los demás beneficios que nos aporta que son muchos tanto biológicos como psicológicos.

Beneficios del ejercicio:

–          Ayuda a mantener el peso

–          Regula la presión arterial

–          Mejora la resistencia a la insulina

–          Aumenta la autoestima

–          Aumenta el tono muscular

–          Mantiene y mejora la densidad ósea

–          Incrementa el bienestar general

–          Es bueno para el corazón.

Si no somos muy activos, lo ideal es buscar un tipo de ejercicio que nos guste, nos motive y que poco a poco nos vaya enganchando. Al igual que “para gustos los colores”, en el ejercicio pasa lo mismo. No a todos nos gusta el mismo ejercicio, pero además, debemos consultar y que nos indiquen cuál es el que más nos conviene.

Para quitar un poco el formalismo de esta entrada, que como sabéis me caracterizo por ser más cercana y tratar los temas de manera más cercana, os voy a contar como van mis propósitos de año nuevo. ¿Os acordáis que empecé con muchas ganas esquiando (haciendo que esquío) y en el gimnasio? Pues bien, aquí continuamos, para ser sincera, a spinning he ido 3 veces sólo, pero estoy yendo a clases de zumba 5 días a la semana. Antes sólo iba a las de William, y ahora voy los lunes con Pedro, martes con William, los miércoles a las 8 de la mañana con Andrés, y la semana pasada también fui por la tarde con William en Eurobuilding (hice doblete), jueves y viernes con William. Y tengo que decir que no me lo puedo pasar mejor, y además haciendo ejercicio. Y suelo hacer unos 15- 20 minutos de bici. Espero seguir con este ritmo, por lo menos 4 días tengo que mantener a la semana.  Salgo de buen humor de clase, al ritmo latino y con ganas de seguir bailando y todas las canciones me vienen bien :-). El Metropolitán Abascal va a ser uno de mis sitios más visitados este año.

No contenta con eso, volví a esquiar el fin de semana del 22 de enero, y aunque parezca que no, al final entre bajar, caerme, remar para llegar a la silla, apretar los dientes cuando veo la pala ( y mira que voy por azules y alguna que otra roja, pero fácil que me estreso), la percha, y sobre todo, los bailes que siguen al día de esquí en Marchica, el ejercicio y la diversión están asegurados.

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Así que a movernos, buscar un ejercicio que os guste, y a por él.  El pasear ya es hacer ejercicio, bájate una parada antes y llega caminando al trabajo, sube escaleras en vez de coger el ascensor, apúntate a clases que te gusten pero siempre pide consejo a un profesional del deporte que te pueda dar unas pautas e indicar, es tan importante el ejercicio como hacerlo bien.

Y ya sabéis, la dieta y el ejercicio siempre deben de ir de la mano…

 

Zumba, aerolatino…¿Quién piensa que no puede ser una fiesta hacer ejercicio?

Todos somos conscientes que una dieta siempre debe ir acompañada de ejercicio. Muchos de nosotros lo tomamos, a veces, como una obligación y siempre retrasamos el momento de hacerlo. Puede que sea el ritmo de trabajo, la vida sedentaria, la falta de afición por cualquier tipo de deporte o simplemente que no encontramos el ejercicio que nos motive. Ahí está la clave, encontrar un tipo de ejercicio que nos guste, nos motive y nos anime y practicarlo siempre con la frecuencia que podamos mantener constante durante el tiempo.

Hoy me gustaría hablaros un poco de un ejercicio que ya está muy de moda y es la «Zumba». La zumba es de origen colombiano y realmente es un término que proviene del término «rumba». Es una disciplina de fitness que se caracteriza por mezclar ritmos latinos como pueden ser la samba, cumbia, merengue, salsa y reggaeton con rutinas aeróbicas. En este tipo de clase, bien hecha, se pueden llegar a quemar entre 800 y 900 kcal. Ayuda a mantener un cuerpo saludable y aumenta la flexibilidad así como a mantener un buen estado de ánimo.
Una clase de zumba es una sucesión de canciones que completan los 60 minutos que dura la sesión, se marcan pasos coreografiados que según avancen las sesiones se complican un poco y se sube la intensidad.
La zumba implica un entrenamiento cardiovascular moderado, ayuda a quemar grasa y mantener o bajar el peso corporal y es apto para todo tipo de públicos. Eso si, es cierto que requiere coordinación, pero aunque se tenga una buena coordinación se puede seguir la clase.

Desde que probé clase de aerolatino y zumba, me he vuelto adicta. Es cierto que tengo un profesor que hace muy divertidas las clases y que te hace que estes con una sonrisa siempre y salgas con muy buen humor de la clase aunque hayas tenido mal día. A mi, en particular, me encanta bailar y más si es baile latino y en estas clases he encontrado una actividad física que me motiva y que estoy deseando que llegue el día de clase para ir.

Ya sabéis, si os gusta el baile y queréis hacer un buen ejercicio, no lo dudéis, probar una clase de Zumba o de aerolatino, al grito de: » que se muevan las palmeras pero que no se caigan los cocos» empieza la clase, os dejo hasta el próximo post.