«Madrid Run The Night» o el objetivo cumplido…

El sábado se celebró la carrera nocturna » Madrid Run The Night by Sanitas» en el Hipódromo de la Zarzuela. Una carrera para todo tipo de corredores o aficionados a correr, porque para que nos vamos a engañar, yo no me considero corredora, por ahora.

La carrera se realizaba en arena, césped y asfalto y podías elegir entre hacer 5 km (1 vuelta al recorrido) ó 10 km ( 2 vueltas).  Por supuesto, para que me iba a conformar con hacer 5 km, no, yo elegí hacer los 10, haciéndome fuerte y pensando que esto iba a ser coser y cantar después de la San Silvestre y de haber continuado corriendo estos meses.

Llegamos pronto al Hipódromo dónde ya se escuchaba música y había ambiente festivo, salvo en el cielo, que hacía presagiar la peor de las tormentas. La lluvia no se hizo esperar. Aún quedaba media hora para el comienzo de la carrera pero empezó a llover de manera bastante fuerte.

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Cuando empezó la cuenta atrás de la salida ya estábamos todos empapados, y como decía Samanta Chocrón, (una periodista en zapatillas), «correr lloviendo vale doble».

Empecé fuerte, animada, a por todas. El primer tramo era en asfalto, ya se empezaban a formar charcos, y no quería pensar mucho como estaría el terreno de arena. No tardé en descubrirlo. Perdí rápidamente a Carlos, pero traté de concentrarme en mi ritmo, en no agotarme. Aunque difícil dado que soy bastante competitiva, conmigo misma puesto que me picaba con mi ritmo con la aplicación de Nike hasta que decidí darle la vuelta al móvil y dejar de verlo.

Llegué a la zona de arena, que ya no era arena sino un barrizal lleno de charcos. El agua se metía en las zapatillas sin saber ya si el barro estaba en el terreno o en el calzado. Llevaba sólo 3 km y ya estaba desesperada, no me creía que después de haber estado corriendo días atrás con más soltura me estuviese costando tanto. Pero soy cabezota así que continué, con mi música, con mis pensamientos y con mis ganas de superarme.

Cumplo las primera vuelta, bien, los 5 km ya los había hecho, y en ese momento pienso: «¿porque me he venido arriba y me he apuntado a 10?» No miento si digo que en ese momento me hubiese retirado. Los pies se me hundían en el barro, intentaba ir por los laterales tratando de buscar el terreno más duro, pero ni con esas.

Las piernas ya picaban, costaba sacarlas del barro, pero había cumplido la mitad del recorrido, tenía que concentrarme en no agotarme y seguir, aprovechar la única cuesta abajo para aumentar un poco el ritmo, arañar unos segundos a la anterior vuelta. Cuando entro de nuevo en el circuito pequeño veo que Mario, otro de mis amigos ya ha terminado esa vuelta y ya va a encarar el último kilometro. Eso me da fuerzas para pegar un empujón.

La última vuelta, vamos, ya queda poco, esto lo tenemos hecho. Cuando voy a encarar la última cuesta arriba, ya con charcos incluso dentro de la zapatillas, calada hasta los huesos.

Estoy cerca de la meta, pero las piernas no me responden, empiezo a frenarme. Echo de menos la llegada de la San Silvestre dónde todo el mundo te anima y tienes ese subidón final. Pero cuando ya no puedo más, saco fuerzas para acelerar y llegar cuanto antes a la meta.

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¡Y por fin la cruzo! Lo conseguí, acabe la carrera, muerta, pero la terminé. Acabé con la sensación de que este había sido el esfuerzo más grande que había hecho hasta ahora y la verdad pensando en que me había parecido dura, muy dura. Terminé en 1:08:57 , en un puesto 79 de 116 chicas en categoría femenina. Resultados que se pueden ver en la página de la carrera poniendo tu número de dorsal. Mucho más simpático el tiempo que me marca la carrera que el de la aplicación, claro que yo la conecté antes de pasar por el arco de salida. ( Esto lo aprendí de la San Silvestre ;-))

Así quedaron mis zapatillas 🙂

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Y esta era la cara que tenía después de haber acabado mi segunda carrera, la segunda y además, la segunda de 10 km. Como siempre digo, lo que me gusta de correr es la sensación de satisfacción que me queda después.

Y hasta aquí mi experiencia en esta carrera nocturna. Ahora a por la siguiente 🙂

 

 

 

 

La cerveza, ¿podemos tomarla después de realizar deporte? ¿ Que nos aporta?

La cerveza.

La cerveza es una de las bebidas más antiguas que podamos recordar que existen desde los comienzos de la humanidad. Durante los últimos 40 años se han realizado numerosas investigaciones médicas que han demostrado que un consumo moderado de dicha bebida es beneficiosa para la salud. Pero ojo, un consumo moderado.

La cerveza se elabora normalmente a partir de malta, agua, lúpulo y levadura que va a ser la que dé lugar a la fermentación. Es una bebida natural, exenta de grasas pero que nos aporta una gran cantidad de hidratos de carbono, vitaminas y proteínas vegetales, por ello, si no abusamos de ella es recomendable en una dieta equilibrada. Los científicos del Departamento de Química de la Universidad de Wales aconsejan “el consumo diario de cerveza en dosis moderado por sus múltiples cualidades”.

En un estudio realizado por esa misma universidad se demostró que la cerveza incrementa el colesterol bueno, mejora la coagulación de la sangre y tiene un alto valor nutritivo.

Existe una enorme variedad de cervezas que hace imposible una clasificación homogénea de todas ellas pero en rasgos generales podemos hacernos una idea para poder explicar de forma sencilla y sin caer en tópicos los pros y los contras de beber cerveza después de un entrenamiento o una carrera.

Es una fuente importante de minerales como son el sodio, potasio, magnesio y calcio, así como hidratos de carbono entre los que se encuentra la glucosa, sacarosa entre otros. Proteínas de dónde salen los aminoácidos ya que son los que las componen, vitaminas del grupo B y siendo muy importante el contenido en ácido fólico.

¿Es bueno tomar una cerveza después de correr?

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La cerveza tiene un alto contenido en sustancias antioxidantes que van a ayudar a combatir los dolores musculares que pueden aparecer después de un entrenamiento o carrera.

Distintas investigaciones  han demostrado que la cerveza ayuda a la recuperación del metabolismo de deportistas ayudando a recuperar la oxidación celular, reponiendo los minerales perdidos  como expuso el  profesor Joan Ramón Barbany  en una mesa redonda hablando sobre la “ Idoneidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo” en el año 2008.

También, en investigaciones recientes se ha hablado mucho que la cerveza puede rehidratar casi igual que el agua después de hacer ejercicio.

Pero es muy importante recordar que, aunque el contenido de alcohol de la cerveza no es muy elevado, es recomendable que después del entrenamiento o la carrera, la cerveza que se consuma sea sin alcohol.

¿Porque sin alcohol?

El alcohol deshidrata y si nada más acabar el entrenamiento o la carrera bebemos una cerveza con alcohol estamos poniendo en riesgo nuestra salud.  Pensaréis: “Que tontería, estoy bebiendo, no me voy a deshidratar y total, es una cerveza”. Pues bien, después de la primera, viene la segunda, y la cerveza tiene poder diurético y si a eso le sumamos que el alcohol deshidrata, lo que estamos haciendo puede dar lugar a que nos desmineralicemos y tengamos problemas pues no estamos reponiendo las pérdidas que hemos tenido durante la carrera o entrenamiento. Con esto quiero decir, que si vais a beber vuestras cervezas después de correr con alcohol, antes de la primera, reponer bien el líquido, quitándoos la sed o bien con una sin alcohol primero o con otra bebida isotónica.