Chucherías, ¿son buenas para los niños?

El mundo de las “chuches” es siempre motivo de discusión entre padres e hijos. ¿Dónde debemos poner el límite? ¿ Debemos prohibirlas tajantemente? ¿Usarlas como premio o castigo? Descubre los pensamientos sobre este tema de un nutricionista en Madrid.

Sobre este tema podemos estar horas y horas debatiendo y formulando preguntas, pero seamos realistas, son los propios padres o abuelos los que introducen al niño en el mundo de las gominolas, o porque negarlo, la propia sociedad. Cuantos de vuestros hijos, sobrinos no van al parque o están en el jardín y aparecen con unos gusanitos o unas “chuches” que les ha dado otro niño, o incluso nosotros mismos. No es fácil decir “no”, sobre todo cuando la mayoría de los niños de su alrededor tienen una chuchería en la mano. No es tanto el prohibirlas, pues las tienen a mano, pero si marcarles unos límites.

Las “chuches” están hechas a base de azúcares sencillos junto con otros ingredientes como son los saborizantes, colorantes, gelificantes y aditivos acidulante, espesantes o potenciadores del sabor. Son productos con un alto contenido calórico, que lo que aportan son kilocalorías vacías, es decir que no tienen nutrientes. Para hacernos una idea, 100 gr de chucherías aportan unas 360 calorías. Un consumo elevado de este tipo de sustancias puede contribuir en que aparezcan alteraciones del metabolismo del azúcar y contribuir a la obesidad infantil. Y aquí podemos puntualizar que tampoco es mejor darles las golosinas sin azúcar pues llevan sorbitol que en altas cantidades pueden tener un efecto laxante y pueden producir gases.

Cuanto más tarde hagan su aparición en la vida del niño, mejor, siempre intentar evitar su consumo antes de los 3 años, puesto que es más fácil que se atraganten.

azucares

Consejos para un consumo saludable de chucherías.

  1. Una buena forma de limitar el consumo es pactar el número de chucherías que puede tomar a la semana dejando claro que puede ser un día a la semana, una ocasión especial como puede ser un cumpleaños. Y una vez alcanzado el número pactado, que sepan que no hay más.
  2. Evitar el picoteo continúo, los niños deben respetar las horas de las comidas, adaptarse a una rutina y unos horarios.
  3. Intentar intercalar las chuches con frutos secos (estos últimos cuando el niño haya cumplido mínimo 3 años.

No debemos olvidar que los niños son niños, y que limitando el consumo, si pueden tomar de vez en cuando chuches intentando elegir las más sanas. Solicita los servicios de un nutricionista para niños en Madrid y mantener su salud.

Gelatina

Nutrición infantil. Momento de la comida, ¿cómo conseguir que la comida no sea una lucha?

Cuando los niños comienzan a introducir los alimentos sólidos, en muchas cDe enanaasas empiezan las luchas entre padres e hijos. Cuando aún son bebés y no tienen del todo autonomía, los padres siguen teniendo el «control» de la comida a pesar de cierto rechazo o reticencia  a la hora de ir introduciendo los alimentos. Muchas veces la fruta es el momento más temido de los padres.

A medida que los niños se van haciendo mayores, se vuelven más independientes respecto a la comida, quieren ser los que cojen el cubierto,  se vuelven mucho más selectivos o maniáticos con las comidas, les cuesta pasar mucho tiempo sentado en la mesa, entre otras cosas.

Estas circunstancias hacen que los padres dienten que  pierden el control de la situación, que si el niño no come, tarda mucho en comer, se distrae con facilidad, los padres tratan de que el niño coma sin que tarde mucho tiempo, intentando que coma más cantidad, etc, llegando a perder los nervios y consiguiendo, en algunas ocasiones, que los niños generen un rechazo al momento de sentarse en la mesa. Si la comida se convierte en un momento de regañina, discusión, situaciones tensas, lo único que se consigue es que el niño tome la hora de la comida como un momento agresivo y comerá aún menos.

Cuando el momento de la comida se convierte en un tira y afloja de padres e hijos,  muchas veces los padres terminan perdiendo. Desde luego creo que el hecho de que  un niño coma mal es algo desesperante y, aunque cueste mucho porque nos llevan al límite, se debe tratar de guardar la calma.

aprendeacomerLo primero que debemos pensar es que ningún niño como la misma cantidad que otro,  hay niños que se llenan con más rapidez que otros. Los niños tienen sus propios gustos, pero hay que tratar de que coman de todo sin que eso se use como castigo. Si hay ciertos alimentos que no les gustan, se puede tratar de camuflar un poco, y no me refiero a camuflar con salsas prefabricadas, sino poniéndo otro ingrediente que si le guste y camufle el que no.

Trucos para que coman de todo.

Por ejemplo, el pescado es uno de los alimentos que más disgusta, en general, a la mayoría de los niños ya sea por su sabor, textura u olor. Un truco para hacerlo más apetecible puede ser acompañarlo con patatas, tratar de que el pescado en el plato sea hasta divertido, se puede poner algo de zanahoria y algo verde para que tenga una forma y color atractivos. Incluso se pude hacer una salsa con la zanahoria que es dulce y camuflar el sabor.

Si la verdura cocida no le gusta, trata de dársela en puré o con bechamel de vez en cuando, o algunas de ellas acompañadas con algo de queso o taquitos de jamón serrano.

Si no le gusta mucho la verdura, prueba a poner en el puré guisantes que así dan un sabor más agradable al puré.

La carne muchas veces se les hace cuesta arriba, es mejor que sea en salsa, tipo carne picada como albóndigas o filetes rusos, con salsas del redondo o incluso empanados y que la guarnición sea llamativa.

Fruta. La fruta muchas veces es una lucha de las peores, dependiendo de los niños claro está, pero un truco es hacerles batidos o acompañarla con yogur o macedonia de frutas con zumo de naranja y como ocasión especial, con leche condensada.

Es muy importante que no se use la comida como premio o castigo puesto que a veces conseguimos el efecto contrario al deseado.

Esperamos que estos trucos os ayuden un poco y no dudéis en preguntarme cualquier cosa ya sea por mail o por teléfono o en la propia web.