Logrando objetivos, un largo camino recorrido.

Evolucion 2

Porque muchas veces, una imagen vale más que mil palabras…

Aún sigo con la lucha con mis kilos, aunque ahora vaya más despacio, quería hacer una entrada contando un poco cómo ha sido mi evolución. Se puede decir que el camino no ha sido muy fácil, si digo que si mentiría, pero está mereciendo mucho la pena.

No recuerdo cuando hice mi primera dieta, probablemente sería estando en 4º de EGB, y de ahí enganchando una con otra, a veces con más éxito, otras con menos. No se puede decir que fuera una niña sedentaria, pero si que me pasé escayolada más veces de las que me hubiese gustado. Siempre escuchaba al listo de turno ( con perdón y que nadie se ofenda),» adelgazar es fácil, solo tienes que cerrar el pico». Se escucha muchas veces, pero realmente nadie sabe lo que cada uno hace en su casa, come o deja de comer y lo que le cuesta o no, salvo uno mismo.

Dejando un poco de lado los años más lejanos, quiero remontarme a Septiembre, dónde poco a poco empecé mi cambio, aunque realmente no fue hasta finales de Noviembre cuando el gran cambio llegó.

Tras un verano de cambios, de salir, entrar, un poco de desorden en mi vida, una noche cenando con dos de mis mejores amigos, Carlos y Pedro, después de la clase de zumba de los martes, Pedro muy serio me dijo: » Leti, tienes que cambiar de hábitos, tienes que ponerte más seria a entrenar y cuidarte, porque muchos de tus problemas de espalda vienen de ahí». Ahí me hizo click en la cabeza y empecé a ser aún más constante a la hora de marcarme rutinas de ejercicio, zumba, spinning, entrenar, sala.

Se empezaban a ver pequeños resultados, y yo comenzaba a estar mucho más contenta a pesar de los sacrificios que podía hacer, quitándome la pereza, llegando a ir dos veces al gym los lunes, martes empezar a caminar y zumba, miércoles entrenar más a fondo y jueves repetir spinning y zumba. Había días que mi sofá me llamaba, pero me hacía fuerte ante la pereza y  me obligaba a ir. Cenaba en casa cuando quedaba con mis amigos o directamente después al llegar, eso si, el vino me lo tomaba.  No quería renunciar a salir y entrar y prefería hacer el sacrificio de ver como comían cosas que igual me apetecían, pero mi mente me decía: » tu puedes con esto».

Recuerdo que fue a finales de noviembre que desayunando le dije a Pedro como veía si corría la San Silvestre, me dijo que íbamos tarde y que yo no corría pero que por que no. Se quedó ahí, hasta que una semana más tarde se lo volví a decir y me dijo que me apuntara ese mismo día y el me ponía un plan de entrenamiento para conseguirlo. Básicamente, me ayudo a no tirar la toalla y a conseguir un reto. No me gustaba correr, no me gusta correr pero la sensación que tengo después de hacerlo, merece la pena.

Empecé a bajar muchísimo, con todo el ejercicio para quemar y activar mi metabolismo basal y con una dieta estricta marcada por los mejores dietistas deportivos en Madrid, que para que engañarnos, costaba lo suyo.

San Silvestre

Llegó el día, y conseguí acabar decentemente la San Silvestre y el año con una energía arrolladora, con bastante kilos de menos y eso me motivó a seguir perdiendo. Sin dejar de hacer planes pero con mucha fuerza de voluntad para seguir perdiendo lejos de confiarme, encontré más fuerza.

Después de correr la carrera, decidí que tenía que seguir con el nivel de exigencia que me había marcado, hasta el punto que mi rutina de ejercicio la mantengo, si me voy a ir de viaje, la aumento la semana de antes y durante el viaje trato de disfrutar, pero a la vez cuidarme.

Evolucion 1

Cada kilo perdido era un triunfo, cada día que saltaba de la cama, incluso después de haber salido el día anterior, para ir a hacer ejercicio, cada patata frita que no me comía y cambiaba por berberechos, eran momentos de satisfacción y de demostrarme a mi misma que podía con esto, que estamos en el buen camino, en el camino de sentirme bien. No os miento, si, me asusta el volver a engordar, por eso esto es una carrera de fondo.

Cada entrenamiento, cada clase de spinning, cada día que salgo a correr hacen que me sienta mejor. Evidentemente, alguna licencia me permito, aunque siempre compensando, y cada día voy viendo que llego a mi objetivo. Llevo 28 kilos perdidos, y se puede decir que mi peso nunca será muy bajo, pero como os digo en la consulta, el peso y el volúmen no van de la mano… y como he empezado esta entrada: » una imagen vale más que mil palabras»

Yo ahora

Gracias a todos los que venís a mi consulta de dietista y nutricionista en Madrid, gracias a los que me apoyáis, a los que en estos meses me habéis dado y me seguís dando ánimos. Y sobre todo, gracias a Pedro Huerta, porque esa cena hiciste que cambiara el chip y empezara a tope, el 80 % es mérito tuyo y no dejas que tire la toalla y por supuesto gracias a mi hermana por aguantarme en esto tanto tiempo.

Aún queda mucho por recorrer pero estamos en el buen camino…

 

Dieta Paleolítica

Uno de los temas más comentados en los distintos círculos de la sociedad en cuanto a alimentación es la dieta paleolítica. Seguramente todos los que lean estas líneas habrán escuchado hablar de ella, tanto de forma positiva como de forma negativa.

Se vuelve a poner de moda y a escucharse en todos los ámbitos de la nutrición en un tiempo en el que parece que hay una guerra fría en contra de los hidratos de carbono, sin diferenciar entre ellos. Pero quiero que quede claro que la voy a desgranar desde un punto objetivo y viendo los posibles pros y contras de lo que a día de hoy entendemos con paleodieta o Dieta del hombre de las cavernas.

¿En qué consiste la dieta paleolítica?

Aunque se ha puesto más de moda desde hace relativamente poco, esta dieta nació hace más de 25 años en Estados Unidos. Esta dieta se basa en una alimentación compuesta por alimentos parecidos a los que tomaban nuestros antepasados en el paleolítico. Podemos imaginarnos al hombre paleolítico comiendo animales que cazaba y frutas que les daba la naturaleza. Se puede considerar como una dieta altamente proteíca y con un consumo adecuado de frutas y verduras. Pero su base fundamental es el consumo de proteína.

Se basa en el consumo de alimentos, que según sus defensores, hemos evolucionado para digerir como son la carne, el pescado, frutas, verduras, frutos secos, raíces y evitar al máximo las legumbres, aceites procesados, sal, azúcares sencillos, y granos. Al aumentar el consumo de frutas y verduras aumentamos el consumo de fibra, pero es importante tener claras las bases, puesto que se tiene a aumentar en exceso el consumo de proteínas.

Excluye todos los alimentos que surgieron en nuestra dieta después de la evolución de la agricultura y ganadería.

Uno de los argumentos que nos dan es que la dieta que seguían nuestros antepasados era más sana y no sufrían enfermedades como la diabetes Mellitus, apendicitis, diverticulitis, cáncer de colon, hipertensión arterial, entre otras. Y aquí viene una de las primeras cosas que yo pongo en duda, ¿Cómo sabemos que no las sufrían? Teniendo en cuenta que en aquella época no se investigaba, la esperanza de vida raramente superaba los 30 años por lo tanto no daba tiempo a que se desarrollaran esas enfermedades. Y cabe destacar que en esa época, hacían mucho más ejercicio simplemente por el hecho de tener que cazar y recolectar para poder comer.

Ahí está una de las bases para una buena salud: EJERCICIO.

Intenta ser una dieta balanceada que incorpore los 3 pilares fundamentales de la nutrición:

  • Hidratos de carbono
  • Grasas
  • Proteínas

Los hidratos de carbono los sacan de la fruta y verdura pero ahí tenemos el primer problema sobre todo para los deportistas y es que se necesitan tanto hidratos de carbono sencillos como complejos y la mejor fuente van a ser los cereales que en esta dieta, tanto si son enteros o procesados están totalmente prohibidos.

Es cierto que las frutas y verduras contienen hidratos de carbono, las frutas sobretodo son una buena fuente de fructosa aparte de incorporar gracias a su consumo, múltiples vitaminas, pero podemos quedarnos cortos.

¿Qué alimentos recomiendan en esta dieta?

La base fundamental de esta dieta es el consumo de alimentos frescos y predominan:

  • Carnes magras, caldos de huesos de animales ( bueno para el colágeno)
  • Pescados
  • Vegetales y frutas
  • Grasas como la del aceite de coco, aguacate, etc.
  • Alimentos y bebidas fermentadas naturalmente.
  • pescado

¿Es buena este tipo de dieta en los deportistas?

Este tipo de dieta tiene sin duda beneficios en general como es que te animan a consumir alimentos frescos, que evites los azúcares sencillos, reduzcas el consumo de sal y que trates de sustituir, por ejemplo, la mantequilla por aceite de oliva.

En el caso de los deportistas, y en concreto de los corredores, esta dieta es buena a la hora de la recuperación muscular puesto que aporta una alta cantidad de aminoácidos de cadena ramificada.

El alto contenido de fruta y verduras hace que nutrientes con las vitaminas y minerales estén presentes y nos ayuden a mantener una buena salud.

Pero aquí viene una de las primeras cosas por las cuales no es adecuada una dieta paleolítica para un deportista y es que el consumo exclusivo de raíces, frutas, verduras, frutos secos, carnes magras y pescados no son suficiente para la correcta preparación y recuperación del músculo del corredor. Por eso, es importante incorporar en la dieta del corredor alimentos “no paleolíticos”.

Si nos paramos a buscar las adaptaciones de la dieta paleolítica para los deportistas vemos que incorporan una serie de alimentos “no paleolíticos” como son las bebidas isotónicas, geles, glucosa, galletas, barritas entre otros, además de un alto número de alimentos paleolíticos. Por tanto incorporan también alimentos ricos en hidratos de carbono de alto índice glucémico.

Por supuesto que suscribo y apoyo la recomendación de consumir alimentos no procesados, intentar consumir los cereales integrales aumentando así el contenido de fibra.

Como siempre digo y recalco, en la alimentación no hay alimentos buenos y malos, sólo tenemos que saber cómo y cuándo comerlos. Se tratan de que los tres pilares esenciales de nuestra alimentación estén en concordancia y debemos tener claro que una dieta paleolítica clásica si resulta restrictiva e insuficiente tanto para el corredor como para cualquier deportista que tiene un gasto superior.